miércoles, 15 de noviembre de 2023


DISCUSIONES IDENTITARIAS EN EL SIGLO XIX

Josefa García Granados es una autora todavía hoy considerada fuera de serie. Nació a fines del siglo XVIII y llegó a Guatemala, procedente de Cádiz, España, acompañando a sus padres, que traían consigo 11 hijos e hijas. Ella era la mayor, y a la muerte de la madre le tocó encargase de sus hermanos menores de distinta forma. Si ellos eran 11, al menos le tocó ser la madre de los últimos cuatro hermanos, todos nacidos en suelo guatemalteco. 

Se le recuerda ahora desde este espacio marginal porque quién escribe, vuelve a la obra de la Pepita, cada vez que en medio de las revueltas feministas, se menciona a las antecesoras o a las ancestras como se suele decir ahora.

La Pepita era mujer inusual. De fuerte origen español, procedente de Cádiz, llegó a Guatemala siendo ya adolescente. Sus biógrafos nos la han pintado como una mujer que no tenía pelos en la lengua. Decía lo que pensaba y tenía prácticas sociales más bien alineadas con los varones, que con lo que se suponía, hacían las mujeres de su época.

No sé si en algún momento, pero en varias ocasiones he leído que se casó con un hombre nicaragüense de apellido Saborío. Que le da el apellido a sus hijos e hijas. Y es de quién desciende la conocida niña de Guatemala del poema de José Martí, que además era hija de Miguel García Granados, uno de los hermanos menores de la Pepita, y de quién ella resulta ser la abuela, porque Miguel García Granados, alias Chafandín, se casa con su sobrina Cristina Saborío García-Granados, la séptima hija de la Pepita, y una de las hijas de ese matrimonio es María Josefa García Granados Saborío, la niña tema del poema de Martí.

José Ramón Saborío Durán era nacido en Nicaragua, y se casa con Pepita en el año 1818. El matrimonio procrea varios hijos, entre ellos Cristina la séptima hija, que luego contrae matrimonio de primero con su tío y luego con uno de sus primos hermanos Julio García-Granados López Portillo, luego de la muerte de su tío y esposo Miguel, que fallece cercano a la muerte de María Josefa García Granados S., la niña del poema de Martí.

Todo este entramado para señalar que la vida de la Pepita era intrincada a nivel familiar. Y que aunque fue una costumbre de las familias coloniales, aún las que como en el caso de ellos, se trataba de nuevos criollos, dedicados a comerciantes, privaba en medio de sus prácticas la conservación de la pureza de la sangre, las relaciones económicas en medio de redes de consanguinidad y otros elementos que no se explican en este escrito.

He leído comentarios acerca de la brevedad de su obra. Y sí es cierto. Pero en la brevedad de su obra se perciben y se han descubierto vetas muy importantes y distintas a las de otras escritoras del mismo momento, incluso de algunas que como Sor Juana de Maldonado, tenían de origen ser de los viejos criollos, cuya identidad peninsular, era mucho más recalcitrante que la de los nuevos criollos, que no tenían orígenes de alta alcurnia, sino eran simples comerciantes, por cierto que los de los García Granados, cuya vida en Guatemala inicia a principios del siglo XIX, exactamente en 1811.

Ahora sabemos más de la vida de los García Granados durante el despojo de las fortunas que se produce sobre las familias más acaudaladas, después de la independencia. Leyendo esta parte de la historia, se entiende más por qué la Pepita se encarnizó contra los liberales. Tanto la familia García Granados como la de Pepe Batres por ejemplo, cambiaron sus vidas después de ser despojados de todo lo que poseían. No solo perdieron su prestigio como comerciantes los primeros y como viejos criollos, los segundos. Se vieron exiliados por ejemplo. Los hermanos varones, mayores que Miguel García Granados tuvieron que salir fuera de Guatemala a intentar rehacer sus fortunas a México. Nunca lo lograron del todo. Pasaron penas económicas, sobreviviendo en distintos lugares, intentando hacer fortuna en medio de las guerras y los acosos políticos de los liberales. Por otro lado la vida en Centroamérica había cambiado en 360 grados. La familia Batres se vio en medio de la miseria, pues el padre de Batres Montúfar trabajaba para el reino, y perdió cualquier prevenda al cambiar la forma de gobierno. En Pepe Batres, íntimo de José Arzú, el propio Batres cuenta las visicitudes y las tragedias que vivieron su hermano y él en Nicaragua; y sus padres y hermanas en Guatemala, al verse avasallados, despojados de todo lo que poseían por los liberales y por algunos ladrones que les robaron lo que habían ido enterrando en el patio trasero de la casa. Se fueron a refugiar a una casa que todavía les quedaba en Antigua, y allí vivieron por siete años. En tanto el hermano menor de Batres murió en el exilio y él mismo regresó a Guatemala bastante enfermo y deteriorado.

La Pepita no narra en sus cartas las situaciones que vivieron a nivel económico. Pero la forma en que ella se dedica a escribir y a criticar a sus opositores puede ayudar a comprender el nivel de resentimiento ante el cambio de modo de vida que vivieron los García Granados en este periodo. Pensamos que las reacciones nerviosas que sufrió estando en Chiapas, y que son contadas por su hermano en sus Memorias, son producto de esta impotencia. Además de darse cuenta, estar consciente que le había tocado vivir en un periodo en que ser mujer no era cosa fácil. Desde siempre tenía actitudes liberadas para una mujer del siglo XIX. La experiencia de la lectura y la escritura le empoderaban mucho más para analizar la situación política, cultural y social en medio de la cual se encontraba. Por otro lado su experiencia de vida personal y familiar, le posibilitaba una conducta poco convencional. Actuaba como una mujer casada del día de hoy, no como una mujer casada del siglo XIX. Su conducta era la de una joven de inicios del siglo XXI, y no la de una del siglo XIX. Lo del espacio privado y doméstico, no era para ella. Se acostumbró a vivir de forma anárquica y muy personal. Nadie la ayudaba para pensar, desarrolló esa posibilidad en medio de la situación en que creció como adolescente. Huérfana de madre, con un padre de carácter suave, y una enorme flota de hermanos para ver por ellos, la Pepita actuó de manera distinta a una mujer casada del siglo XIX. 

Nosotras desde el siglo XXI no leemos su conducta como alguien varonil ni masculinizada. Observamos a una mujer educada, que pensaba por sí misma. Que se había responsabilizado de sus hermanos y hermanas como su intuición le indicó en aquel siglo XIX políticamente cambiante y duro. Que había tenido que madurar a través de su propia experiencia personal. Que estaba en medio del caos, cuando la fortuna que habían amasado sus padres y hermanos, les era quitada. Cuando habían perdido todo lo que les permitía vivir de una forma holgada. No estamos hablando de si era justo o no, que los despojaran de su fortuna, estamos tratando de entender las reacciones y los escritos de una mujer intelectual y liberada, que aun estando casada era dueña de sí misma, lo cual algunos han leído como algo negativo.

No dudamos que Ramón Saborío Durán se casó con una mujer del siglo XIX inusual y excéntrica. Al revisar la biografía del marido de Pepita, pensamos que ella lo escogió a él, que no se lo impusieron, porque era difícil imponerle algo a la Pepita. No se conoce mucho de la biografía de Saborío, sino que era nicaragüense y que era de Villa de Nicaragua. Que tuvo las agallas, cuando la Pepita fue acusada por el gobierno de Gálvez de andar hablando mal de ellos y hacerla encerrar, de ir a reclamar la sola idea que la apresaran. De esa manera acabó encarcelado él. Luego casi no se habla del nicaragüense, sino en las cartas, cuando la propia Pepita pregunta por él a Batres en las cartas. Sabemos que está ausente durante la guerra de liberales y conservadores, y posteriormente sale al exilio con otros varones de las familias. No se explica mucho qué le había acontecido, cuál había sido su historia posteriormente a todo este caos. Lo que sí se sabe es que la Pepita tuvo sus hijos e hijas solo con él. Y que hacia 1839 él vivía fuera de Guatemala, en el mismo lugar donde Batres Montúfar se encontraba trabajando por cuestiones de necesidad de su propia familia. También nos enteramos por las cartas cruzadas entre Pepe y la Pepita que no estaba bien de salud. Sabemos que la Pepita le pregunta a Batres por él, por su alimentación, le pide le avise si su marido está comiendo bien, porque si no, ella le puede enviar provisiones. Esto confirma que la Pepita seguía pendiente de él.

La verdad es que la obra breve de la Pepita deja observar una serie de elementos emancipadores, que posiblemente tengan relación con el periodo de la vida en suelo guatemalteco. También parece estar unida a la discusión sobre las identidades criollas y mestizas. Cuatro de sus hermanos eran criollos nacidos en el suelo centroamericano y a ella le había tocado educarlos o al menos hacerse cargo de ellos. Así supo bien lo que significaba ser peninsulares y ser criollos. Supo además que una mujer como ella, excéntrica, independiente, valiente, no era común, y claro las enfermedades nerviosas la aquejaron, y al final lograron minarla y acabar con ella.

Muere como sabemos en 1848. Y deja de escribir en el último periodo de su vida, después de que Batres Montúfar fallece en 1844.







lunes, 13 de noviembre de 2023


VERDAD-VERDAD

Decir lo que pensás no tiene el mismo sentido que pensar sobre lo que sentís. La verdad difícilmente es fácil de articular. Tenés siempre el pinche temor de herir a alguien a quién querés, apreciás, valorás. O a vos misma. Lastimarte a propósito diciendo enfáticamente aquello que creés es la verdad-verdad, puede ser una especie de suicidio auto inflingido. La verdad no es una sola, sí es cierto, pero todas las verdades poseen un porcentaje de valor de verdad. No todas las perspectivas sobre un mismo hecho se acercan al valor de verdad que la verdad posee intrínsecamente. Desde donde se mire, no está fácil liar con la verdad de algo. Sea algo personal o no. Algo personal, como las discusiones sobre el dinero, es complejo. ¿Quién tiene la razón en la mano? En ese tipo de discusiones hay que tener gran voluntad de aceptar lo que no te parece como una verdad. Pensar que las verdades también existen a medias, puede ayudar a comprender a quién te lo dice. Y esa otra mitad de verdad que no se toca, se encuentra ubicada en un espacio mediado por los sentimientos. La verdad-verdad, está más cerca del desamor, que del amor. Es más fácil verla si no amás a la persona que la postula. Si lo amás, aun que la veás, no podés señalarla, porque corrés todo el riesgo de perderlo en medio de discusiones que no terminan. Que no paran. Que tardan años en medio de fuertes desgastes que te llevarán lo querrás o no, a la soledad, a la ausencia, a la muerte.

sábado, 26 de agosto de 2023

BESOS, RITOS Y CATÁSTROFES

Está en las redes sociales el hecho, nadie nos lo contó, lo pudimos ver con nuestros propios ojos cuando estaba sucediendo, los y las que seguimos el futbol mundial, y luego las fotos y los videos del acontecimiento dan fe de lo sucedido.

Se trata de una acción que en el pasado podría ser disculpada de diferentes formas, pero que hoy no hay manera que se logre justificar una acción como la ejecutada por el Presidente de la Federación  Española de Futbol. 

La recurrencia de besar abruptamente a una mujer, era entendida antes como una acción romántica. Aún en las condiciones en que sucedió el hecho perpetrado por Luis Rubiales, si añadimos que al pedir disculpas, mintió diciendo que había sido consensuado con la jugadora española del equipo de futbol Jenni Hermoso, lo cual ya ha sido negado por la jugadora, no se entiende bien todo el hecho. Parece un constructo del absurdo.

Por un lado existe todavía la creencia que es permitido que un hombre apasionado bese sin pedir permiso a una mujer. Supongo que no sería igual, si besa a un varón. Posiblemente la inquisición de las redes sociales y de los seguidores del futbol, hubieran reaccionado de otra manera. Y no habría tenido que pedir disculpas, y se hubiera justificado diciendo que es parte de la cultura de alguno de los jugadores.

El asunto es que ya no se permite en ningún lugar público, un hecho que a todas luces es un abuso de parte de quien lo perpetra. Las emociones que se expresaron durante la final de futbol de ese torneo, podrían decir que fue parte del nerviosismo, pero observamos en el video que Rubiales, no solo besa en la boca a Jenni Hermoso que tenía en la camiseta el número 11, sino también abraza demasiado efusivo y besa en la mejilla con mucha pasión a la jugadora número 6, que logra librarse del beso del Director.

El punto central de discusión es que según el código de ética no es permitido ya que existan este tipo de atropellos entre hombres y mujeres. Y que las jugadoras queden expuestas a los deseos de hombres que además tienen poder dentro del futbol federado, como es el caso de Rubiales.

Añadido a todo el evento desagradable que no ha permitido celebrar como es debido, el triunfo de las españolas en los distintos medios donde debió haber sido, el interfecto abusador cree que no es para tanto, que no va a renunciar, aunque se lo pidan. Porque no considera gran cosa lo sucedido, ya que sigue considerando en el fondo que tiene derecho de pernada, como en el periodo histórico de la esclavitud, donde los dueños de finca eran también dueños de la sexualidad de las mujeres esclavizadas.

El punto es que la mentalidad de estos hombres no ha cambiado, a pesar del refinamiento, los estudios, las posiciones que los dignifican, no se han transformado, y siguen manteniendo una actitud de poder frente a un grupo de mujeres que han demostrado el más alto nivel de habilidad en el deporte que practican.

No es gratuito entonces hablar de la colonialidad de género, volver a preguntarse por qué los hombres de color como Rubiales, se alían en procesos de explotación con otros hombres poderosos, que seguramente le permiten a este individuo actuar sin respeto sobre las jugadoras del equipo español, como que no tuvieran derechos adquiridos de sentirse seguras y a salvo. Y por eso él mismo dice frente a quienes le están grabando que no dimitirá.

Lo que comprueba esta actitud preponderante de parte de este individuo es que dentro del marco del futbol mundial, las jugadoras todavía tienen que pelear sus derechos de no ser acosadas y abusadas por hombres que como Rubiales tienen un poder, concedido por toda una estructura patriarcal, que le permite mentir y ser sarcástico a la hora de entrevistarse con los medios de comunicación.

Este acto de abuso público demuestra que no hemos avanzado lo suficiente, buscando sensibilizar a los varones de ciertos espacios de poder como el futbol, sobre los temas y los derechos de género. A las mujeres nos ha costado mucho lidiar, bregar, enfrentarnos con actitudes que son formas sutiles de violencia patriarcal, y que ya no pueden ni deben ser toleradas a nivel social.

La actitud de Rubiales solo viene a constatar que independientemente que el sujeto sea despedido, dimita o se aleje de las estructuras de poder del futbol español, hacen falta más horas de formación en temas de género para los equipos, los trabajadores de las asociaciones, y cualquier persona que tenga relación e interaccione con mujeres y hombres, en un campo del deporte que tiene reglas de género ocultas, las cuales están siendo utilizadas por el acosador como excusa para no ser castigado, por llevar a cabo prácticas de violencia física, como las que realizó durante el partido. 

Sabemos que en algún momento, se tocó los genitales en señal de bravura durante el partido, y que permitir esas actitudes en delegados y representantes del futbol mundial pueden transformarse en violencias ocultas que todavía perviven en las estructuras del futbol del mundo.






 

EGO CONQUIRO

Viviendo en Alabama aprendí varias cosas importantes en asuntos de la vida. Me encontraba en un lugar todo construido contra mí. Yo era una mujer latinoamericana, centroamericana, que lucía como "mexicana" en el imaginario del sur estadounidense. Además cometía la afrenta de no dedicarme a los oficios domésticos, a cuidar las casas, a trabajar en los bares o a servir en los cafés de mala muerte de aquel sur tan olvidado de dios. Por el contrario contaba con varios títulos académicos ganados en el mismo país que me enfrentaba. Tampoco era la típica latinoamericana que se asimila, tenía mis resistencias. Esas me nacían de la escritura creativa, porque escribir poesía, narrativa, ensayo te empodera de una manera que es difícil de dominarte. El sentido crítico se exacerba. Tenés como una lupa para mirar en grande los pequeños egos con los cuales te enfrentás. El ego conquiro era muy fuerte. Te tenías que batir en duelo con varios egos revoltosos y malignos. Eso afiló mi pluma. Me hizo más epigramática, y me di gusto escribiendo sobre sus debilidades. Por eso ahora para mí es fácil identificar al tal ego, que se enquista en lugares insospechados y en sujetxs a veces no identificables. Es un ego colonial dominante que construye víctimas entre sus iguales. "La racionalidad del ego conquiro genera prácticas que desembocan en la generación de víctimas". Entonces mi lápiz, las teclas de mi computadora sacan filo, echan chispas, porque puedo oler la llegada de las huestes colonizadoras, que se reencarnan y arremeten de nuevo.

domingo, 13 de agosto de 2023


 LAS AFROSAMBAS DE VINICIUS DE MORAES Y BADEM POWEL

He escuchado muchísima música brasileña a lo largo de unos 30 años. Era asidua de un programa de Jorge Sierra sobre música del Brasil en los años 80, y en medio de la noche, colocaba a todo volumen, en la tecnología que tenía, las piezas de samba, bossanova y ahora sé afrosambas, que Sierra iba tocando para su audiencia, que hoy no sé cuál era, no sé quiénes éramos los del club que estábamos fascinados por una música que parecía quedarnos lejos, pero que sentíamos como nuestra. Pienso que sería la cadencia, la sonoridad de lo híbrido, la sensualidad de la danza con la que ellos suelen acompañar la música.

Vinicius de Moraes es una institución en la historia de la música popular brasileña, acompañó en las décadas del 60 y 70 a jóvenes músicos y músicas, que luego desarrollarían sus propios estilos hacia el fin del siglo XX. Además a de Moraes lo había leído como poeta, me había marcado su lectura, porque los poemas tenían una conciencia postmoderna que a mí me encantaba, había algo de hechizo en la forma tan natural en que Vinicius abordaba el hecho poético.

A lo largo de mucho tiempo, fui escuchando poemas de Vinicius interpretados por diferentes músicos, con arreglos propios y de otros y otras, que iban apropiándose de su camaleonismo poético, y su relación con la música, que le venía desde adentro, desde su propia apertura para ver su pasado colonial y tratar de entenderlo a través de la música y la poesía.

Escribió muchas letras de canciones famosas, que hemos escuchado los aficionados a la música brasileña, pero quizás de la que menos se sabe es la de la Garota de Ipanema. Letra que le pertenece, y a la cual Jobim le puso la melodía, pero en un trabajo de rapacería, como era común entre esos grupos de músicos populares. Al paso del tiempo no se escucha que Vinicius de Moraes la haya escrito, se le otorga el crédito de todo a Jobim que obviamente le pudo poner música a una pieza que es mucho más famosa que los dos juntos. Pero no lo hizo solo. Vinicius es una especie de gurú de la poesía y de la música, pues otros artistas con quienes también creó piezas híbridas, entre música popular y poesía escrita por él mismo, también lograron gran difusión y se conocieron por todo el Brasil, pues la radio era en ese tiempo una forma de comunicación muy eficiente y altamente popular.

Las aficionadas y aficionados de Vinicius supongo que saben que en los años 60 se alió con Badem Powel, el guitarrista afrobrasileño y esa relación resultó en un abordamiento de parte de Vinicius de la cultura yoruba. Al punto que tanto poesía como música fueron intervenidas de parte de Vinicius con la fuerte influencia de la cultura afrobrasileña, y esa relación entre músicos de distinto origen le dio un sello que sigue gustando, y que hace hoy que sus canciones, sus piezas, que siguen sonando, hablen en el trasfondo de un compromiso social, político y cultural, que artistas como de Moraes hicieron con lo que aquí gustan llamar mestizaje, solo que en el caso del Brasil, se trata de al menos tres claras culturas en mezcla, que dan como resultado, piezas musicales, que pueden seguir emocionando a quienes en el siglo XXI, seguimos escuchando la humanización que alcanzaron estas obras de músicos que se comprometieron con sus distintos orígenes étnicos. Una de las más conocidas es Berimbau, pero son muchas las piezas de este periodo y del album que grabaron completo con Badem Powel, en aquella ya olvidada década del 60, en que el Brasil y su cultura iba aceleradamente hacia la transmodernidad.


jueves, 10 de agosto de 2023



POEMAS DE LA IZQUIERDA ERÓTICA: MEDIO SIGLO DE VIDA REVOLTOSA

El primer libro de Ana María Rodas, Poemas de la izquierda erótica fue publicado hace cincuenta años, más específicamente en 1973. Haber publicado su primer libro como una edición de autora, sin un respaldo editorial, fue en cierta forma un acierto. Porque de todos modos ninguna editorial de ese momento, posiblemente, se hubiera interesado en los temas que sobre la sexualidad, el erotismo, las relaciones disparejas de pareja, la crítica en asuntos de género, que hoy están tan en boga, trata el primer volumen de poemas de Rodas.

Las ediciones sobre este libro han sido escasas. A los 25 años de vida, Gurch una editorial creada por Méndez Vides y María Elena Schlesinger, reeditaron Poemas de la izquierda erótica, si no me equivoco era el año 1998. Años después yo escribiría y publicaría un trabajo pionero sobre el libro, al que titulé:  "Feminismo y subversión en los setenta en Guatemala. Poemas de la izquierda erótica de Ana María Rodas, historia de un libro". Destiempos, no. 19, 2009.  Trabajo que había escrito después de 1998, cuando ya Gurch había publicado la segunda edición del libro de Rodas, celebrando sus 25 años de vida, y que finalmente aceptarían en Destiempos, unos años después.

En 2004, Editorial Piedra Santa publicaría con el título de Poemas de la izquierda erótica, una edición que incluía como trilogía, los primeros tres libros de Rodas (Poemas de la izquierda erótica (1973), Cuatro esquinas del juego de una muñeca (1975) y El fin de los mitos y los sueños (1984)). En ese momento finalmente, se honraba la obra de Ana María Rodas con una edición que aglutinaba en un solo libro, los tres primeros libros de una autora que había que tenido que sufragar sus dos primeras ediciones ella misma, para poder hacer circular su incipiente pensamiento feminista.

Estamos en el año 2023 y una editorial nueva, dirigida por Pablo Sigüenza decide publicar una edición conmemorativa de los 50 años, del mismo libro que ha dado tanto de qué hablar. La edición de Parutz es interesante, tiene en la portada una foto de la autora tomada por Mauro Calanchina en los años 70. El fotógrafo que tanto capturó la atmósfera político-cultural de ese periodo, y que hizo una serie amplia de la figura de Rodas, porque seguramente se dio cuenta del impacto que su figura y su obra adquiriría al paso de los años. Esta edición incluye en la parte posterior un breve ensayo mío, que tiene una historia, que no les cuento en este escrito. 

Lo cierto es que el contenido de los poemas del primer libro de Rodas tiene la suerte de desatar todavía algunos escozores, principalmente porque sigue manteniendo vigente un lenguaje que se deja leer por un público cada vez más popular, y por los nuevos sujetos digitales, que prefieren un lenguaje coloquial, comprensible y directo, como el que maneja el libro. Esa fue siempre una de sus bondades. En un inicio se identificó el lenguaje del libro como una apropiación del lenguaje masculino, lo cual era cierto. Porque la poesía de mujeres en los años 70 no estilaba llamarle a las partes del cuerpo en contextos amorosos, por su propio nombre. Se utilizaban muchísimas metáforas y figuras literarias, para sustituir el uso de nombrar a las partes del cuerpo de hombres y mujeres, por su nombre científico. No digamos al ejercicio dinámico de hacer el amor con el sujeto del canto.

Además el libro que trata temas de género de manera abierta y emplazante, sigue diciéndole a la gente lectora de hoy, que se discute dentro de esta actitud algo a lo que se tiene derecho, y por lo que se ha luchado desde la década del 70 hasta el día de hoy. O sea el libro dialoga a nivel de temas de género con nuevas y antiguas generaciones. Con colectivos de edades distintas, que logran comprender los alcances de la poesía desacralizante de Rodas.

Escuchando los comentarios ese día en que se presentó la edición de Parutz, según dijeron, solamente había dos personas que habían estado cincuenta años atrás en la presentación del libro, la autora y su amigo Enrique Noriega, que la acompañara ese julio de 1973, cuando según dicen, cayó una lluvia torrencial.

La edición de 1973 fue diseñada por Ramírez Amaya. Posee el toque que el pintor guatemalteco ha impreso en diversas obras de la generación del 70 a la que Rodas perteneció. Son icónicas las manos que aparecen en la portada, que es roja como la sangre. La segunda edición de Gurch, estuvo cuidada por Méndez Vides, que incluyó en la portada una foto de una mujer muy misteriosa en penumbra, con un antifaz, que nos hablaba de un pasado difuso y alternativo en el cual los poemas de Rodas nacieron. La edición de Piedrasanta que es una compilación de los tres libros, luce dibujos relacionados de manera muy tangencial, con los de Ramírez Amaya en la portada, como reminiscencias del pasado. En tanto la de Parutz presenta a la autora como la capturara Calanchina esa década del 70, en una Guatemala que se debatía en una de las olas de enfrentamiento entre guerrilla y ejército, que es efectivamente el contexto histórico de la escritura de este primer libro del 73.

El día de la presentación del tercer libro, le volvieron a preguntar a la autora sobre su compromiso político. Ella como lo ha hecho en diversas ocasiones evadió la pregunta. En ese momento pensé que la gente pregunta o tiene dudas, sobre si el libro como su nombre lo indica es el resultado de la visión de una mujer de izquierda guatemalteca. Y si leyeran más detenidamente los poemas podrían comprender más que se trata de una autora, una mujer que en su momento circulaba en medio de los grupos culturales y literarios comprometidos con el proyecto político de las izquierdas. Hoy eso no existe más. 

Si leen cuidadosamente verán poemas donde la persona que está escribiendo tiene un pensamiento emancipador. Hace propuestas sobre las relaciones amorosas, donde todavía privan las mitologías patriarcalistas, induce a desprenderse a "botar el rosa", y dejar "el jardín que apesta a muerte". Sugiere entre versos que se trata de una mujer que posicionada desde una izquierda literaria, asume su papel liberador de pensar y decir lo que piensa, de escribirlo sin que haya censura. 

Hay un momento en Poemas que la sujeta lírica tiene una epifanía, y se da cuenta, que su posicionamiento sí está a la izquierda, porque plantea la liberación y la emancipación de la mujer para pensar por sí misma, sin embargo entiende que lo está haciendo solo desde una erótica de la escritura, y que esa izquierda recalcitrante, no le va a dejar otra opción. Y por eso dice en los poemas de manera conclusiva que "esta algo así/como a la izquierda erótica".

Es indiscutible que en su sabiduría poética, la persona que canta sabe que sí, que está planteando una manera de vivir más libre en todo sentido para las mujeres, y que esa manera de decirlo sí viene de la propuesta de la izquierda donde ella se posiciona. Pero que hay una enorme distancia entre este pensamiento emancipador de género y las prácticas excesivamente patriarcales que advierte en sus compañeros de ruta, tanto amorosa como política.

De esa cuenta que en su segundo libro, Cuatro esquinas del juego de una muñeca, escribe en forma de carta el primer manifiesto de emancipación total de sus congéneres masculinos, y le titula: "Carta a los padres que están muriendo". En esa carta les dice del cansancio que tiene, porque está harta de seguir escondida debajo de sus faldones. De tener que seguir sus recetas hasta para escribir. Y es que Rodas utiliza la poesía para indagar sobre la conducta humana, y nos permite auscultar un tiempo, que posiblemente no podemos entender tanto, sin haberlo vivido, en el cual las mujeres jóvenes y/o maduras se emancipan y deciden vivir bajo otras reglas. Ellas se encuentran en un periodo histórico donde la muerte rondaba el país. Saben de la muerte y de la vida. Fueron testigas de fuertes olas de violencia, en donde algunas de ellas perecieron. Otras son sobrevivientes. 

Poemas de la izquierda erótica es la historia de un colectivo que en medio del fragor de la guerra, utilizó la fractura para emanciparse sexual y mentalmente. Y sí algunas lo hicieron desde las trincheras, otras desde la soledad de sus casas. Pero todas sufrieron la metamorfosis, tuvieron la epifanía de la emancipación y la liberación de una tiranía que les venía en la mayoría de casos desde los núcleos familiares o desde los espacios íntimos, en donde el sistema patriarcal tenía todo el control.

lunes, 3 de abril de 2023

 

(m.araujo, imagen)

REFLEXIONES DESPATRIARCALIZANTES EN TIEMPOS DE COVID: 
LA PEPITA OTRA VEZ

María Josefa García Granados conocida como Pepita, nació en el Puerto de Santa María, Cádiz, España en 1796. Fallecería en Guatemala en 1848. Perteneciente a una de las familias coloniales, García Granados como escritora estuvo activa durante el periodo de la Independencia hasta cerca de su muerte.

Escribió y publicó en periódicos de la época, poemas, retratos, ensayos periodísticos y políticos. También abordó el género dramático. Hacía parte de un grupo de escritores que pertenecían de distintas y variadas maneras a la sociedad elitista del siglo XIX. 

Se le reconoce por mantener una tertulia literaria y política que se sucedía en su casa y en la de sus parientes. Se casó con Ramón Saborio, con quién procreó varios hijos. Entre estos es recordada Cristina, que a la larga se casó con el hermano menor de Pepita, Miguel García Granados- como era la costumbre endogámica- que sería de 1871 a 1873, presidente de la República. 

La hija de Cristina y Miguel,  es la recordada Niña de Guatemala, del poema de José Martí, el escritor cubano, que todavía conoció el auge de las tertulias de los García Granados durante el siglo XIX. De esa manera conoció a la sobrina-nieta de la Pepita.

La escritura de Pepita García Granados se ha quedado como legado en el imaginario literario por haberse realizado en una época turbulenta, política y económicamente. Se ha logrado reunir poco de su obra poética, y se conocen más sus escritos periodísticos, ya que se trataba de una escritura inmediata y política. 

Como otras escritoras del siglo XIX fundó un periódico titulado Cienvecesuna, en el cual se dedicó a escribir una serie de textos, con los cuales se puede comprobar que su periodismo fue combativo, asunto que no era propio de las mujeres de su momento, pero donde ella se inserta de manera radical. 

Hemos señalado en otros escritos que se trata de una tradición matrilineal, en donde ella abre y acuña un registro político, apareciendo para su propio contexto social y cultural como una escritora revoltosa y anárquica. Consideramos esto como el inicio de un femilinaje, que si revisamos más detenidamente y se nos permite, es la primera en el siglo XIX de una literatura transgresora y rebelde. 

En literatura de creación son muy conocidos y reconocidos hoy, tanto “El sermón”, como el "Boletín del Cólera Morbus”. Ambos textos reflejan las tensiones entre sociedad e iglesia, o sociedad decimonónica y salud. Dado que en uno arremete contra integrantes de la iglesia católica de los cuales era cercana; y en el segundo contra los médicos e instituciones que se dedicaron de manera corrupta e ilusa, a intentar combatir una pandemia como el cólera en el correr del siglo XIX.

El resto de poemas conocidos son algunos de crítica social, donde advierte los males del patriarcado, y conversa poéticamente con esas jóvenes ingenuas, que pueden caer en sus trampas. Otros poemas capturan el paisaje del momento, todas aquellas imágenes que tuvieron un impacto bajo su mirada. Pero en varios de los textos escritos por la Pepita se advierte una vena despatriarcalizante al estilo del siglo XIX. Y no eran meras palabras, se trataba de una manera de ser, porque se sabe por sus biógrafos más reconocidos y su familia, que era una mujer fuera de serie, incluso en el espacio doméstico e íntimo.

La obra recogida de la Pepita es pequeña, a lo largo de muchos años nos hemos imaginado más de lo que en realidad hemos leído. Y su figura sigue siendo un referente de los feminismos de la región centroamericana, aunque la Pepita no intentara sentar cátedra.

De todos modos vivió una vida diferente que otras mujeres de su clase social, y se arriesgó al punto, que en algunas ocasiones tuvo que salir huyendo por los tejados hacia Chiapas  donde se exilió algunos años, para no caer presa por denigrar a otros en sus famosos “Retratos”. Así entendemos lo peligroso que era la escritura en tiempos de independencia.

Y por otro lado al final de sus días fue diagnosticada con “histeria”, asunto que podemos entender cada una de nosotras en este tiempo, porque quién no se iba a enfermar, al estar consciente que le había tocado vivir en un tiempo que no le correspondía.

Al final muere como Sor Juana, en silencio y quizás por eso podría decir lo mismo que dice la monja mexicana en algún momento: "In malevolam animam non introibit sapientia".


viernes, 24 de marzo de 2023

 ACERCA DE UNA CONCIENCIA SUBALTERNA: REFLEXIONES SOBRE LA MALINCHE


Hace ya muchos años leí dos libros que me parecieron cruciales para entender la vida de alguien como la Malinche. uno de ellos fue La ruta de Cortés de Fernando Benitez y el otro Las conspiradoras de Jean Franco. 
La Malinche o Malintzin como le llaman a este personaje histórico fue una mujer esclava que según se relata en el libro de Benitez, fue uno de los regalos otorgados a Hernán Cortés por los emisarios de los reyes de México hacia el siglo XVI.
El punto es que esta esclava, Malintzin tenía una historia. Procedía de una genealogía aristocrática, pero cuando su madre enviuda y vuelve a casarse, es vendida por su propia madre para quitarle el derecho a herencia que ella poseía, por ser hija primogénita de esa familia, y así beneficiar al medio hermano que ahora tenía.
O sea su destino como niña cambia, al ser vendida a otro grupo con el cual comerciaban objetos y obviamente, seres humanos al momento de llegar los españoles a suelo mexicano.

Por eso cuando llegan los españoles a México, uno de los regalos que le ofrecen a Cortés es esta mujer, que para ese entonces había cambiado de dueños al menos en dos ocasiones. 
Regalar las mujeres esclavas parecía ser una norma, para agradarse entre grupos de hombres, con los cuales se hacían transacciones de distinto tipo. Este hecho puede ser histórico, pero bajo nuestra visión de hoy, se convierte en una acción deplorable para la vida de las mujeres de ese momento, y de hoy, que sabemos es todavía una práctica en lugares y condiciones donde las mujeres vuelven a ser parte del botín ya no de épicas guerras, sino de distinto tipo de negocios. 

Leyendo a las escritoras chicanas noté que ellas desconstruyen y desmontan el mito de la Malinche, así como en muchas ocasiones nosotras hemos trabajado el mito de Penélope en relación con la fidelidad y las estrategias de Penélope para no caer en las manos de avariciosos pretendientes.

En los dos mitos, las mujeres que están reinventando estrategias de sobreviviencia, en situaciones límite, están siendo leídas de distintas formas. 

En Penélope se le celebra el uso de la imaginación con el tejido y la astucia de descoser lo cosido, para poder esperar más tiempo, y no tener que decidir con quién casarse. Este mito también tiene su parte poderosamente patriarcal, porque Penélope tiene la obligación de matrimoniarse con otro, solo porque su esposo Ulises, ya no regresó. Como que era un mandato para estas mujeres, que no eran esclavas, pero sí propiedad de los hombres. Y por eso los pretendientes se sienten con derecho de exigir que ella vuelva a elegir a uno de ellos.

El caso de la Malinche es mucho más cruel. Porque siendo esclava desde niña, a pesar de haber sido noble y tener familia que la protegiera, cayó en desgracia por siempre, hasta que se encontró con Cortés. 

La Malinche tiene que haberse dado cuenta que su vida iba a cambiar, en este nuevo ambiente de hombres extranjeros. Yo no estoy segura si lo que afirma Weil sobre la esclavitud, haya sido una norma para ella. Hacer lo que el nuevo amo le estaba pidiendo. No sabemos y no se dice en la historia de la Malinche si ella fue violada por varios hombres españoles. O si solo fue Cortés. 

Pero el pacto de traducción, interpretación, consejería que le dio, parece ser otro tipo de acuerdo. Cortés tenía otros traductores, que eran varones. La razón por la cual la Malinche llegó a ser la traductora principal solo se ha analizado dentro de las habilidades que una mujer posee de engañar, de ser perversa con su propía gente, o con su marido en todo caso. 

El punto es que esta mujer no tenía marido en el sentido tradicional, porque era esclava, y eran explotadas no por un solo hombre sino por varios. Y no se ha estudiado tanto, el tipo de conciencia que una mujer desarrolla en estas condiciones de esclavitud. Y tampoco se explica el porqué tenía las habilidades de los idiomas. Y no se dice cómo una esclava había desarrollado estas potencialidades.

En los dibujos de los pueblos originarios mexicanos sobre la Conquista, aparece ella investida de una capacidad de palabra, de "ser lengua"  como se le llamaba a esa capacidad. De poder trasladar las ideas de un idioma a otro. Y esto está entendido en los dibujos encontrados como una cosa mágica. 

El punto entonces es que en su relación con Cortés, pasa de ser una simple esclava para la cama y la violación de la tropa, a ser la traductora del conquistador. Y en ese sentido es ella la que tiene que haber pactado esa participación, para poder eludir todo lo que le tocaba hacer sexualmente con muchos hombres. Cosa que no decidían ellas, sino que en calidad de regalo a los conquistadores, y específicamente a Cortés, pues le correspondía ser violada por él, y seguramente por otros a los que Cortés quisiera agradar o agradecer algo.

Todo esto que ahorita reflexiono desde este espacio, no pretende justificar el hecho de traducirle a Cortés e interpretarle, y con eso vender a su pueblo. Habría que pensar también cómo entendía ella, que su propio pueblo la usara como regalo a los conquistadores. O sea ¿qué les debía ella como ser humano a quienes la usaban como un objeto de transacción y que la habían condenado a la esclavitud desde que era niña?

Por eso pensando en la conciencia de una mujer como la Malinche, aunque fuera muy rudimentariamente, tiene que haber tenido una epifanía, al darse cuenta que con este tipo de hombres extranjeros, podía hacer algún tipo de pacto. Al cambiar de opresor de su propia esclavitud, tuvo que entender que estaba en otro plano como mujer y esclava.

Considero que intentar entender a un personaje como ella, en la situación límite en que estas esclavas se encontraban, la cuestión de la interpretación, que seguramente era un don que ella tenía, fue utilizado como la única salida posible a una vida desgraciada como esclava de largo tiempo.

La cuestión de la maternidad en el caso de la nación mestiza, haberse convertido en el símbolo satanizado de permitir iniciar tal nación, me parece un argumento inválido para situaciones de guerra. Muchas mujeres, niñas y jóvenes, o quizás hasta mayores, fueron violadas por los españoles y tuvieron hijos de esos abusos, pero no han sido condenadas por la historia por los efectos de la bastardización. 

La Malinche es el caso de una mujer que no falleció en medio de esos vericuetos. Una de las pocas que logró alcanzar a sobrevivir y sacar adelante al hijo que tuvo en ese periodo tan tremendo. Y quizás solo lo pudo hacer, porque se trataba del hijo de Cortés. 

El que la Malinche haya tenido la habilidad de los idiomas hoy se vería como una ventaja para cualquier persona, pero en su caso, se transforma en algo negativo. Y la manera como ella se agenció el hecho de la traducción tampoco se ha comentado tanto a lo largo de su existencia como personaje histórico. De hecho durante mucho tiempo no se habló de ella en la historia de México, hasta que se convirtió en la mujer maldita, que todavía pervive en el imaginario patriarcal. 

Supongo que esa conciencia subalterna que tiene que haber rescatado en medio de la esclavitud, fue la que le permitió salir viva de esa tragedia. Al revisar la forma en que se convirtió en alguien central para la traducción e interpretación, existiendo otros traductores en la historia de la conquista de México, todos hombres, nos permite pensar que en su relación con Cortés, logró salir del estrato más bajo donde se podía encontrar una mujer esclava en el tiempo del descubrimiento y la conquista de México. Porque ella se logró imaginar cómo revertir el orden político en el que se encontraba.

  


sábado, 3 de septiembre de 2022


(feminismos/abya yala)


SABERES Y VIOLENCIAS
Me he recordado de algunas reuniones entre poetas en los años 80, cuando íbamos leyendo poemas que acabábamos de escribir y compartíamos en lectura con otros poetas regularmente varones. En ese momento los grupos literarios donde yo me movía estaban formados por muchos hombres y muy pocas mujeres. Pero lo mío se dio en el medio universitario, y no era común que hubiera muchas mujeres.
Luego en la década del 90 decidí ir a un taller con un famoso poeta, mayor que yo, que tenía fama de ser un gran tallerista. Con él se habían formado poetas que yo consideraba muy buenos, y con quiénes sostenía una relación literaria que había fortalecido mi escritura.
Lo cierto es que en los dos casos estuve expuesta varias veces a que mis poemas fueran criticados fuertemente por la mayoría de varones del grupo, por no parecer poesía, pero se les unían las pocas mujeres con sus tibias opiniones sobre nuestros textos que no parecían poesía. Al poseer una personalidad combativa esto de aceptar lo que me decían no iba conmigo obviamente, entonces rechacé de manera enérgica cualquier comentario que implicara descontar mis poemas como poemas, y continué desarrollando sin que la opinión de aquellos sujetos, hombres principalmente, me detuviera. 
Me daba cuenta que me encontraba escribiendo de manera distinta a como ellos suponían debía lucir la poesía. Si en ese momento hubiera yo encontrado y leído los poemas de Ana María Rodas de 1973 me hubiera dado cuenta que precisamente sus poemas en el libro discuten el hecho de aceptar las recetas que en aquel entonces los varones, solían dar, sin estárselos pidiendo, sobre todo a los textos escritos por mujeres, que en algunos casos no estaban dentro de la línea o estética nerudiana que a ellos les parecía, era el modelo poético del momento.
Por supuesto que había leído a Neruda, mínimo en los Versos del capitán o el famoso libro de los 20 poemas de amor y una canción desesperada, y sí me gustaba, pero eso no quería decir que mi escritura tomara ese modelo, porque no se me daba en su totalidad. A lo mejor porque nuestra escritura en los años 80 estaba más en sintonía con las escrituras de otros y otras en distintos lugares del mundo, que poseíamos una escritura mucho más conversacional y popular, periférica y descentrada, que lo que Neruda proponía, que también tenía su atractivo.
El punto central de esto que escribo, es recordar que en distintos momentos de mi vida, por dedicarme a la escritura en sus diferentes géneros, he estado enfrente de otros y otras, que quieren darte lecciones de cómo escribir, darte lecciones de escritura, no solo creativamente, sino también ensayísticamente, pero los peores momentos han sido con los puristas del lenguaje, que creen siempre que te pueden mejorar la plana, aunque no posean muchos textos publicados propios con que demostrar que tienen una excelente redacción y que conocen todas las reglas gramaticales a las que se adhieren ese tipo de individuos.
He notado que esta actitud de demostrarte que tu escritura posee muchos problemas de eficiencia, es algo más común cuando se trata de la escritura realizada por las mujeres. Puedo poner muchos ejemplos donde esto se prueba, pero no es esa la intención, sino hablar de cómo en el medio académico y creativo, estamos tan expuestas a ser violentadas y descontadas por sujetos que nos quieren corregir la plana, y que en otros medios menos patriarcales, eso ya no se tolera.
Es más común en la actualidad que en los consejos editoriales y en los equipos de corrección  haya un número mayor de mujeres, porque eso evita estos descuentes de género, sobre todo si las mujeres asumen una actitud menos visceral con los textos, solo por venir firmados por mujeres.
He estado pensando en estas situaciones. Suelen provocar muchas violencias, que yo asumo como de género. Porque se realizan mayormente en los textos escritos por mujeres que en los que hacen los varones.
De esa cuenta que al concursar en espacios de literatura, algunas de nosotras simulemos o escondamos el género en el que estamos escribiendo, para evitar este tipo de reacciones en los jurados, que obviamente tienen un fuerte poder en ese momento. En varias ocasiones simular el género ayuda a ganar el concurso. Por supuesto que esto tiene aristas a comentar, como el caso inverso, cuando los varones simulan ser mujeres en concursos donde los jurados van a cuidar mucho el prejuicio de género, para optar a un premio tal o cual.
El punto central quizás sea el hecho de sufrir las violencias y tener que hacer silencio, porque en las instituciones se han equivocado colocando en espacios de poder de decisión o de evaluación, a individuos que tienen prejuicios de género girados a lo perverso. 
Es evidente que Sor Juana sigue teniendo razón cuando dice lo siguiente: "In malevolam animam non introibit sapientia".




viernes, 2 de septiembre de 2022


                 (m. mayer, imagen)


 LA SORORIDAD COMO RELIGIÓN

Solemos olvidar que el mundo de las mujeres está repleto de experiencias donde hemos llevado las de perder tanto en los espacios domésticos como en los espacios públicos.

En la actualidad las mujeres más jóvenes que se encuentran en espacios laborales de distinta índole suelen sufrir frecuentemente de acoso de parte de sus empleadores, o de jefes menores que se consideran con derechos adquiridos por estar en una posición jerárquica arriba del papel que tienen estas jóvenes. Y suponen que como en todo sistema patriarcal, esto les da derechos de pernada.

En el caso de las mujeres que han adquirido suficiente educación para competir por puestos donde antes solo entraban los varones, uno de los impactos más grandes son las consideraciones y clasificaciones de posición y de salarios. Regularmente ganan menos que los varones que aunque no posean los mismos títulos que ellas, se encuentran valorizados un poco más arriba y reciben más sueldo.

Si una mujer reclama su derecho, puede suceder que acabe despedida, o que se encuentre alguna causa para desacreditarla y de esa manera deshacerse de ella en medio del escarnio. En estas maniobras suelen participar otras mujeres, que se encuentran en relaciones de dependencia con los jefes que regularmente son varones. O que son eslabones de un sistema que las ha atrapado y de dónde no pueden o no desean escapar, porque se ha hecho hábito recibir órdenes sin cuestionar los porqués de tal o cual decisión arbitraria por descuentes de género, clase social u origen étnico.

La experiencia nos muestra en la actualidad que las cosas no han cambiado tanto, y que tampoco los derechos peleados y luego adquiridos en las largas luchas por el derecho a la igualdad y la equidad desde el mundo de las mujeres, tienen un impacto en espacios sociales y políticos que se encuentran tomados por la corrupción, el narcotráfico y sus secuelas a distintos niveles, incluso en el académico.

La relación entre mujeres suele ser en la actualidad muy competitiva por un lado, y tiene un lado perverso que está en relación con las diferencias de edad, de clase social, de preferencia sexual y de origen étnico, donde acabamos destruyendo los lazos de solidaridad que distintos grupos de mujeres de variados lugares, orígenes y estratos, construyeron a lo largo de mucho tiempo como un puente de comprensión entre mujeres con problemáticas similares o con alguna recurrencia en las experiencias de opresión doméstica y pública.

Trabajando en espacios muy patriarcales, mujeres que hemos tenido acceso a la educación superior alta, solemos cuestionar, emplazar y rechazar los nuevos juegos del patriarcado, y escogemos como una opción posicionarnos en espacios donde se puedan habitar ambientes menos opresivos y excluyentes, cambiando nuestras actitudes y pensando y reaccionando más sororalmente, ante mujeres con fuertes situaciones de vulnerabilidad.

Ser más sensibles, abiertas y comprensivas con otras mujeres, que están situadas en espacios demasiado patriarcales, y que precisan de nuestra comprensión y ayuda para salir adelante, puede ser el único aliciente en un mundo que no está hecho para que quepan más mundos, y menos uno donde las mujeres podamos vivir libres de violencias, tanto físicas, psicológicas como epistémicas.





viernes, 26 de agosto de 2022



ENTRE JANET GOLD Y JOSEFA GARCÍA GRANADOS 

Posiblemente era 1992 o 93, Ana Ma Rodas me habló por tel porque había conocido a una escritora norteamericana en Honduras, y ella le había pedido contribuciones de trabajos sobre mujeres centroamericanas. Ana Ma. le había hablado de mí a Janet N. Gold, con quien hasta hoy seguimos siendo amigas. 

Yo nunca la había conocido ni había oído hablar de ella. No eran tiempos de celulares, wasap ni de redes sociales frenéticas. Apenas si bien, teléfonos en casa, y algunos todavía usaban los teléfonos monederos en las calles de la ciudad de Guatemala. Había yo tenido una hija, muy recientemente, y estaba pequeña, a pesar de eso trabajaba como en dos lugares dando clase y no sabía que un día me dedicaría como trabajo y pasión a la investigación en el campo de los ahora estudios culturales, con concentrada atención en el arte, la literatura y la cultura de mujeres de Guatemala, en ese momento y de Latinoamérica con el tiempo. 

Al final Ana Ma. había amarrado el hecho que yo escribiera algo sobre Josefa García Granados de quién yo era devota lectora, al menos de lo que existía impreso en ese momento, y además mantenía una pasión por su figura descentrada y marginal, a pesar de haber pertenecido a las familias coloniales de Guatemala. 

La Pepita casi no se leía en la USAC cuando yo había estudiado allí en la década del 80, y cuando se leía, estaba vedado leer "El sermón". La trabajaban pocos, y solo se la conocía, por haber escrito ese poema entendido como pornográfico. Y eso la descartaba de las lecturas tan doctas que tuvimos que hacer en aquellos años 80. De sus otros escritos casi no se hablaba, seguro nadie buscaba información. Se repetía que no había desarrollado tanto. Un compañero mío sí hizo una tesis sobre ella, cuando nos graduamos en 1989. Total que todos leíamos a la Pepita a escondidas, nadie se atrevía a ir más allá, delante de una escritora que se salía de los límites de todo. De ella tomé el nombre de mi página de internet en el año 1998, Cienvecesuna, nombre de su periódico en el siglo XIX, fundado por ella, y manejado autoritariamente, puesto que ella escribía, lo hacía circular y lo ha de haber pagado, para poder entablar diatribas con puros machos de la época. Se peleó escrituralmente con los salvadoreños que mantenían pugnas con los guatemaltecos en ese revoltoso siglo. Se discutían muchos asuntos políticos y ella no tenía empacho en externar su opinión. Acusada de rara, de vengativa, de mala madre y mala esposa, la Pepita hizo revuelos en el siglo XIX junto a sus compañeros de tertulia, escribió poesía, ensayo periodístico, teatro, y se dio gusto viviendo a su modo. 

Entonces fue sobre ella que escribí el primer ensayo entre 1992 y 1993, y en el 94 ya estaba yo revisando el texto cuando me iba a ir a vivir a Estados Unidos. Por eso me recuerdo bien de todo. 

Janet recibió el manucrito cuando yo ya estaba en USA, y al paso de los años lo puso en un libro Volver a imaginarlas (Guaymuras, 1998), mi texto se llama "Frente al imaginario retrato", y me lo han criticado, en diversos momentos, por la falta de rigurosidad de archivo, como que si en esa época se hubiera podido abrir los archivos o acceder a ellos en medio de la guerra, o en medio de las invisibilizaciones, que las propias familias coloniales hicieron de algunos escritos realizados por sus antecesores, como es el caso de la Pepita. Lo del imaginario retrato salió porque nunca tuve acceso a su imagen visual. Nosotros no conocíamos cómo lucía la Pepita, sino hasta muchos años después. La confundían constantemente con su nieta, la famosa del poema de Martí, María García Granados, hija de su hermano, Miguel García Granados. De quien sí había imágenes, pero de la Pepita la vimos cuando una persona de su familia, muchos años después envió una copia para ser colocada en el volumen que publicó la Tipografía Nacional en el siglo XXI. Y esa es la imagen que yo pongo ahora aquí para engalanar mi escrito de esta mañana.

Total que de Janet aprendí algo. A no dejarme vencer, y seguir rescatando y buscando escritoras que han quedado en el anonimato. Esperando que cuando no seamos mas que ceniza, alguien se ocupe de nosotras. 


SE VA A CAER (patéticas historias para celebrar el 8 de marzo y que nos nazca la consciencia feminista) Han pasado ya muchos años desde que ...